"Ajustes arriba, presión abajo"
- Eder Angeles Hernández

- 15 abr
- 2 min de lectura
Hay decisiones que no se explican demasiado… se sienten. De esas que caen de golpe y obligan a todos a acomodarse, quieran o no. Esta semana, bandita, el tablero se movió… y vaya que se agitó.
Resulta que ahora sí le pusieron techo a los ediles, porque sí, aunque suene a chiste, había quienes ganaban más que el mismísimo gobernador. Así, sin pena, como si el cargo fuera subasta y no servicio; hoy el mensaje es claro: se acabó el agandalle institucionalizado… al menos en papel, pero vamos a ver si ese “tope” es realmente orden o solo ajuste cosmético.
Porque mientras arriba se acomodan los sueldos, abajo se está cocinando otro tema que le pega directo a toda la bandita tuza: las nuevas tarifas del transporte. Y ahí sí, pandilla, el asunto viene bravo, de un lado, usuarios molestos porque el servicio no mejora pero el bolsillo sí se adelgaza, del otro, los chafiretes que dicen que ya no les salen las cuentas.
Total, nadie está contento… y eso nunca es buena señal, habrá que manejarlo con “pincitas”, porque este tipo de decisiones son de las que prenden rápido, y cuando prenden, no hay discurso que alcance, si le pegan de más al bolsillo, se enciende la banda, si aprietan a los transportistas, se arma el paro, y si intentan quedar bien con todos… terminan quedando mal con todos; ya saben todo un clásico.
Y hablando de desmanes, porque parece que la semana viene con combo, también está el tema de los ambulantes. Ese que siempre está, que nunca se resuelve del todo, y que ahora vuelve a tomar fuerza con los intentos de reordenamiento en la capital, aquí es donde la cosa deja de ser delicada… y se vuelve predecible.
Porque si algo sabemos es que cuando se toca ese avispero, no tarda en aparecer el ruido, y más cuando al frente está alguien como el infame “Perro” Pelcastre, que no es precisamente de los que dialogan bajito, a ese nivel, la protesta no es sorpresa… es estrategia. Y seamos claros, banda: el ambulantaje no es solo comercio informal, es estructura, es control, es músculo político, moverlos no es logística… es confrontación.
Así que entre topes salariales, tarifas en el aire y reacomodos que huelen a conflicto, el panorama se siente y percibe de cierta manera muy tenso.
Y aquí entre nos, pandilla: no es si habrá reacción… es cuándo, porque gobernar no es solo ajustar números o mover piezas, es entender cómo y cuándo hacerlo sin que el tablero se voltee.
Por lo pronto, vamos a darles el beneficio de la duda a nuestras autoridades si esto se mantiene en orden… o si el tiempo nos termina confirmando que, cuando se juntan decisiones sensibles, el “desman” no tarda en hacerse presente.





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