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"Cuando una mujer enciende a los morenistas"

  • Foto del escritor: Fernanda García
    Fernanda García
  • 30 jul
  • 2 min de lectura

Morena se jacta de decir que están a favor de la paridad, de que las mujeres sean el centro, que ejerzan cargos de poder y no se cuántas mentiras más.


Dicen que son amor y paz, que no caen en provocaciones y que es normal no tener contentos a todos, por eso hacen oídos sordos.


Pero tal parece que les puede más las declaraciones de la priista Carolina Viggiano que de cualquier otro personaje tricolor. Es la archienemiga de los morenistas solo por el simple hecho de abrir la boca.


Y es que, qué revuelo provocó el altercado entre las senadores Carolina Viggiano y Simey Olvera por el huachicol fiscal, al cual no pudo ni darle la vuelta La Paloma de Mixquiahuala, que ya ni a su pueblo va porque se cree intocable.


El exigir explicaciones por el mega robo de combustible que se hizo a través del gobierno federal en la anterior administración, encendió a los morenistas que ni calidad moral tenían para tirarle a Carolina Viggiano.


Mientras unos se rasgan las vestiduras por semejante osadía de la senadora tricolor de atreverse a hablar de corrupción de la anterior administración que solo fue amor y paz, abrazos y no balazos; otros que estuvieron en el mismo partido que ella se atreven a amedrentarla y hablar de ella.


Primero fue el alcalde de Mineral de la Reforma, Eduardo Medecigo; luego Miguel Tello, titular de la Unidad de Planeación; ambos parásitos del Estado que solo se dedican a cobrar sin trabajar.


También salieron a atacarla los diputados federales, entre ellos Daniel Andrade Zurutuza, quien no supo disimular su ignorancia y falta de cercanía con el pueblo.


Acudió con un bolero, se sentó en su sillón y se dispuso a recibir su servicio, mientras despotricaba contra la senadora, pero se le olvidó al exalcalde de Huejutla que para el servicio de bolero necesita llevar zapatos, y este llevaba tenis, muy limpios por cierto.


Hasta para hablar de los demás hay que ser creativos, coherentes y no sonar como ardidos; pero qué podemos decir, si así son los de Morena. Hasta lo que no comen les hace daño.


Por otro lado, la senadora, como le dicen los morenos a Carolina Viggiano, ya no sabe qué más decir en contra de la T de quinta, pues el discurso es el mismo.


Que si el PRI hizo todo y morena solo le cambia el nombre; que si el PRI daba mejores resultados y morena niega sus errores; que si con el PRI era más seguro y con morena todo es inseguridad.


En fin, alguien debería escribirle algo nuevo, porque el mismo discurso ya cansa. Aunque parece ser que a los de Morena no, porque enardecen cada vez que la senadora habla de su mal gobierno.


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