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¿Vacaciones… o abandono disfrazado?

  • Foto del escritor: Eder Angeles Hernández
    Eder Angeles Hernández
  • 10 may
  • 2 min de lectura

Hay decisiones de gobierno que sorprenden, otras que indignan y luego están esas que uno lee dos veces esperando haber entendido mal. La reciente propuesta de concluir el ciclo escolar desde el 5 de junio en Hidalgo entra perfectamente en esa categoría, porque sí, nos dicen que es por el calor, y aprovechando que también ayudará con la logística del Mundial. Que todo está pensado, que todo está bajo control, pero mientras en el escritorio acomodan calendarios, allá afuera la bandita se pregunta algo mucho más simple: ¿y los niños?


El secretario de Educación, Natividad Castrejón Valdez, notificó oficialmente que el ciclo escolar 2025-2026 terminará antes de tiempo para Educación Básica y Media Superior. Los docentes cerrarán actividades días después y el regreso sería hasta finales de agosto, en papel suena práctico, administrativo, incluso “preventivo”. El problema es que las decisiones públicas no se miden sólo en logística… sino en consecuencias.


Diversos colectivos, organizaciones civiles y padres de familia salieron a manifestar su rechazo, y no precisamente porque quieran ver a sus hijos derretirse en un salón de clases; la molestia tiene otro fondo: sienten que esta medida se tomó desde la comodidad del escritorio, sin dimensionar lo que ocurre en miles de hogares donde la escuela no es únicamente un lugar para aprender matemáticas o historia.


Para muchísimas familias, la escuela representa orden, alimentación, cuidado y seguridad. Mientras papá y mamá trabajan (quienes buscan el sustento de la chaviza) los hijos están en un espacio donde al menos hay supervisión, y quitar eso de golpe no es un simple ajuste de calendario, es trasladar toda la carga a las familias, y sí, principalmente a las mujeres, que históricamente terminan absorbiendo esos vacíos institucionales mientras el discurso oficial habla de progreso y bienestar.


Tal pareciera que la solución más sencilla para enfrentar problemas estructurales siempre termina siendo suspender, cancelar o recortar. Hace calor: suspendan. Hay logística complicada: recorten. Hay presión: ajusten el calendario. Y así, poco a poco, la educación termina como trámite y no como prioridad.


La perrada entiende perfectamente que las altas temperaturas son reales, por su puesto que sí que lo son, nadie quiere poner en riesgo a estudiantes ni docentes, pero justo por eso se esperaría una estrategia seria: infraestructura adecuada, ventilación, horarios inteligentes, inversión en condiciones dignas. No solamente adelantar vacaciones y esperar que las familias resuelvan lo demás. Gobernar no es aventar la bolita, gobernar es asumir el problema completo.


Y mientras las autoridades hablan de protocolos y propuestas enviadas a la federación, los padres organizan marchas, protestas y reclamos. Ahí está la verdadera señal de alarma, cuando la sociedad sale a decir: “esto no está bien”, tal vez lo prudente no es justificar la decisión… sino escuchar, porque en Hidalgo ya nos estamos acostumbrando demasiado a que las decisiones importantes se anuncien primero… y se expliquen después.


Y ojito a eso, ya que más que modernidad administrativa, empieza a parecer una peligrosa costumbre.

 

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