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"Incongruencias".

  • Foto del escritor: Antonio Díaz
    Antonio Díaz
  • 13 jul 2025
  • 3 Min. de lectura

La Rueda de la Fortuna


Algo de lo que sucede en algunas instancias y dependencias del estado sería como para sorprender a más de uno, pero por la manera en que se han dado las cosas, a nadie debería extrañar que existan muchas incongruencias. Los postulados que en su momento se usan como bandera política quedan solamente en eso, porque en la realidad no se mide con la misma vara. Las normas se aplican según conveniencias políticas, personales o de amistades, pero sí se hace caer todo el peso de la ley sobre enemigos o sobre quienes no piensan y actúan igual.


Esto viene a colación porque hay dos casos muy similares, pero, sin temor a equivocarnos, solamente uno será resuelto de acuerdo con los designios de quienes ostentan el poder. De alguna forma, aquello que les afecta no permiten que salga a la luz pública ni por error. Así actúan, y hasta son capaces de dar completamente la vuelta al caso para que la parte acusadora resulte ser la mala del cuento. Y no solo exhibida, sino incluso sancionada. Tiempo al tiempo.


Todo esto ocurre porque, a casi dos meses de que la diputada local Claudia Lilia Luna Islas presentara una queja ante el Instituto Estatal Electoral de Hidalgo contra el propio diputado de Morena y flamante presidente de la Junta de Gobierno de la Legislatura local, Andrés Velázquez Vázquez, y su compinche el legislador Arturo Gómez Canales, no ha pasado nada. Igual que sucede en la gran mayoría de las dependencias oficiales, donde no pasa absolutamente nada.


Pero, en cambio, hace apenas unas semanas, después de unas declaraciones del presidente municipal de Epazoyucan, Carlos Montaño Rodríguez, quien más rápido que pronto fue vinculado a proceso, ya se encuentra bajo medida cautelar. El alcalde deberá acudir a firmar quincenalmente ante la Unidad de Medidas Cautelares de la Secretaría de Seguridad Pública. En caso de incumplir, enfrentará las consecuencias, y más le vale cumplir, porque de lo contrario dará pretexto para que enfrente no la ley, sino la forma en que actúan sus detractores.


Y todo porque fue señalado por una regidora del municipio por violencia política de género. El mismo “delito” en el que han incurrido los legisladores mencionados, pero en ese caso nadie se enteró, ya que en el Poder Legislativo han sido muy cuidadosos con la imagen de sus integrantes. Les gusta que se conozca solo su lado bonito, no la realidad. Pero eso demuestra que cuando alguien de su propio equipo ya no les conviene, simplemente le echan encima el aparato oficial y lo obligan a dejar el cargo.


Lo realmente extraño –bueno, no tanto– es que, a pesar de tratarse del mismo delito, no es difícil adivinar a quién le va a caer la ley encima. No se debe olvidar que, aunque los gobernantes en turno se llenan la boca diciendo que no hay nepotismo, en este caso el presidente de la Junta de Gobierno confía en que, si surgen complicaciones, el “Junior” le solucionará el problema. Asunto arreglado. El que no tiene manera de resolverlo tan fácilmente es el alcalde de Epazoyucan, quien deberá enfrentar las consecuencias de no ceder a los caprichos de un grupo de regidores que, “afortunadamente”, cuentan con el respaldo del presidente del Congreso del Estado.


Por eso, a todas luces, se aprecia que diferentes, lo que se dice diferentes, no son. Solamente son lo mismo pero más barato. Así lo demuestran sus acciones, las cuales deben ser analizadas a fondo por el IEEH y juzgadas conforme a derecho, si en verdad no quiere quedar como una institución al servicio de los gobiernos en turno. De lo contrario, solo dará pauta para que los señalados en el Congreso del Estado continúen violando todas las normas… bueno, hasta la que, aparentemente, se les ha escapado: la secretaria Normita.


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