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"La Salud en Hidalgo".

  • Foto del escritor: Antonio Díaz
    Antonio Díaz
  • 11 ene
  • 3 Min. de lectura

Columna: La Rueda de la Fortuna


Cualquier parecido o semejanza con lo que a continuación se diga no es ficción, sino la pura y penosa realidad y verdad, de la cual, si alguien tiene dudas, solamente tiene que o puede asomarse por las rejas de la clínica del Instituto Mexicano del Seguro Social que se encuentra en la avenida Madero de Pachuca, donde se pueden ver largas filas de personas, entre ellas muchas de la tercera edad y lo que le sigue, en sillas de ruedas, andaderas, con bastón y con cansancio, solamente para esperar su turno hasta de dos horas para su medicina, con el riesgo de que se tenga que regresar otro día por no haber determinados medicamentos.


Pero la odisea no es solamente para el medicamento, porque si usted, como derechohabiente o sus familiares, acuden a consulta —no sabemos si la situación sea solamente en ese lugar o en todos los del IMSS—, por las obras de remodelación o modernización que destacan por llevar varios meses, solamente para recibir atención en una sala sobresaturada en todas sus áreas, incluso por preguntar por la ubicación de una de estas o de los consultorios, hay que aguantar un regaño por ignorar cosas tan sencillas que algunos trabajadores conocen y creen que todo paciente o visitante debe saber a la perfección.


Otro aspecto es que, al ser atendidos por los médicos familiares, estos reconocen y apresuran a todo paciente, sin importar si tiene o no limitaciones físicas, a que informen de sus dolencias lo más rápido posible, porque solamente tienen quince minutos por paciente, y es por eso que en dicho tiempo ya debieron haberse confesado para que puedan ser canalizados a una instancia de especialidad o recibir su receta para salir al peor de los martirios, que es hacer fila para recibir, en una de las seis o más ventanillas que operan, la medicina, sin importar si hace frío, calor, llueve o bien se cae el mundo, porque incluso al terminar turno se tiene que esperar el protocolo de cambio de personal.


Para constatar, acudimos en una ocasión no solamente para decepcionarnos, sino para verificar lo que se dice y se hace en ese centro de atención a la salud, y la verdad fue algo decepcionante, porque al platicar con al menos diez personas, todas se dijeron cansadas del servicio que se les brinda, al asegurar que es muy diferente lo que se promueve y lo que en realidad sucede en estos lugares, además de lamentar el carecer de recursos para poder acudir a un servicio particular, donde aseguran que la diferencia de trato obviamente la hace el dinero, pero que en este caso se pagan cuotas de los sueldos propios o de sus familiares.


Y no solo una de las afectadas, sino varias mujeres coincidieron en que, si en el caso de la medicina hay una ventanilla especial para atender a las personas adultas mayores y con limitaciones físicas, para lo cual deben portar su silla de ruedas o andadera y hasta acudir vendados como momias, esos espacios se saturan, y eso se puede constatar al poder observarse hasta grupos de este tipo de personitas prácticamente amontonados en una sombra en espera de su medicamento. Aunque también en muchos casos se tiene que hacer doble fila para poder acudir a otra ventanilla para los medicamentos que son controlados, o bien tener que regresar otro día debido a que se agotaron algunos medicamentos, eso sin importar desde dónde se trasladen o sean trasladados los pacientes.


Otra mujer más aseguró que, en su caso, solamente por no haber entendido algunas especificaciones técnicas que, con gritos, dio un encargado del área de laboratorios, tuvo que soportar un fuerte regaño para después recibir, con las mismas especificaciones que solamente ese trabajador entendía, porque es su labor; tuvo que recibir orientación por personas ajenas y, para cuando eso sucedió, ya se había pasado su cita, por lo que tuvo que hacer de nueva cuenta todo el trámite.


Otros más arriesgados dijeron que la culpa no la tienen las actuales autoridades ni los encargados del sistema de salud en cualquiera de sus presentaciones, sino que todo es resultado de haber dado oportunidad a personajes con ambición personal y de grupo para quedar en los cargos públicos, y dijeron que muy pronto se olvidaron que si el pueblo les dio la oportunidad, también los pueden quitar, y que en ese caso muchos parecen llevar prisa en quedar fuera; lo malo, dicen, es que es para poder disfrutar todo lo que se puedan llevar, ya que es algo muy normal en los políticos que llegan a los cargos, sin importar cuál, a beneficiarse.


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