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Otra vez contra Ana Parra, y ella contra sus detractores.

  • Foto del escritor: Fernanda García
    Fernanda García
  • 10 jul 2025
  • 3 Min. de lectura

De nuevo organizaciones de la sociedad civil y activistas están pidiendo la destitución de la presidenta de la CDHEH, Ana Karen Parra Bonilla, a quien, desde el inicio de su gestión, no la quieren en esa instancia, ya que dicen que nunca ha realizado activismo y mucho menos sabe qué onda con los derechos humanos.


A sus argumentos no le han cambiado nada, salvo algunos acontecimientos nuevos, como el 8M, manifestaciones por menores desaparecidas y represión policiaca, pero siguen en las mismas, que no atiende casos, que no atiende a víctimas, que solo a los elegidos, que le dictan la línea a seguir, etcétera.


Pero esas mismas organizaciones pro derechos humanos, qué han hecho?, dicen que ante la incapacidad de la comisión por atender los casos, ellos tiene que brindar apoyo.


Y si bien no tienen los recursos que la comisión, pues pueden alzar fuerte y claro la voz, porque en algún momento fueron amigas de las feministas que ahora están en cargos de poder, bien pueden ir a exigirles que hagan su chamba, que se pongan a trabajar, a desquitar sus sueldazos.


En fin, pueden ir al ver secretarios, acudir a la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), a otras organizaciones, no sé, ellos se supone se saben mover.


Porque seamos realistas, Ana Parra todo el tiempo miente, no trabaja, solo busca hacer recomendaciones en casos que pueden ponerla en primer plana, o hace actos heroicos que le permitan destacar, sin importar pasar por encima de los derechos que se supone debe defender.


La señora es una más de las que no desquita sueldo, prefiere ganar dinero sin trabajar para gastarlo en tintes, tratamientos dentales, ropa de marca, calzado fashion, conciertos alocados, bares y restaurantes fifis; porque funcionaria solo una vez en la vida.


Porque dudo mucho que Ana Karen vuelva agarrar algo para vivir del erario por varios años, o por lo menos tardará en hacerlo, ya que la señora se ve que no sabe hacer nada más que pasarla bien.


Ahora, la cuestión es saber a qué activista impulsan los activistas, porque deberán apoyar a alguien a quien no se le suba en cuanto sea elegido, alguien que no pierda el piso, siga enfocado en velar por los derechos humanos, y no sea bueno para mentir.


Porque si no saben mentir, van a trabajar para evitar preguntas incómodas de los medios o de la sociedad civil.


Porque si reclaman que Ana Karen no sabe trabajar, pues solo les recuerdo que con la regla que midan serán medidos.


Además, Ana Parra solo se dedica a hacer recomendaciones, pero no se hace nada para que se cumplan cabalmente. Aunque las autoridades que las aceptan, la realidad advierte otra cosa, ya que no atienden ninguno de los puntos.


Si antes las autoridades eran omisas porque la CDHEH era presidida por sus cuates, pues qué podemos esperar ahora que la comisión es presidida por una mujer y seguimos viviendo en un mundo machista.


Los activistas se quedarán con las ganas de echarla, porque los diputados son tan huevones que su solicitud la van a dejar en el basurero o en el archivero o la van a traspapelar. No habrá respuesta, porque a los diputados no les interesa el tema, solo atienden, y con urgencia, los relacionados con la agenda nacional.


Sigan peleando activistas, pero la verdad es que no les harán caso, pero porque nadie querrá trabajar en su tema, a nadie le interesan los derechos humanos, a todos les vale quién presida la comisión. En pocas palabras, la CDHEH, así como el Itaih y otros organismos autónomos, son invisibles para el Congreso, para el gobierno, y demás.


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