"Pan y circo… con inundaciones"
- Eder Angeles Hernández

- hace 11 horas
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Mientras Pachuca se inundaba otra vez y la bandita hacía malabares para cruzar calles convertidas en canales venecianos versión tercermundista, en el Congreso local nuestros honorables legisladores encontraron tiempo para entrarle con todo al debate que verdaderamente “paraliza” al estado: la tauromaquia.
Porque en Hidalgo quizá falte agua en las casas, sobren baches, colapsen drenajes y medio estado sobreviva entre servicios parchados… pero jamás faltará tiempo para montar un espectáculo político perfectamente calculado. Y vaya que el tema de las corridas de toros llegó como anillo al dedo para distraer reflectores, polarizar opiniones y de paso darle tantito oxígeno mediático a más de uno que ya andaba desaparecido del radar.
La consulta popular sobre la tauromaquia fue aprobada entre discursos de libertad, tradición, cultura y defensa animal. Y ojo, el tema sí merece debate serio, bastante, porque enfrenta visiones completamente distintas sobre identidad, violencia, espectáculo y derechos animales. El problema es que en Hidalgo ya nos acostumbramos a que los temas delicados terminen convertidos en combustible político.
Aquí nadie debate: todos posicionan, mientras unos se disfrazan de defensores de las tradiciones, otros descubren repentinamente su amor por el activismo animal. Y entre tanta pose ideológica, la ciudadanía observa cómo el Congreso parece mucho más eficiente para organizar consultas polémicas que para resolver problemas cotidianos.
Porque curiosamente las inundaciones no se consultan, ahí sí no hay mesas de análisis, ni discursos épicos, ni llamados a la participación ciudadana. Ahí la respuesta suele ser la de siempre: “llovió mucho”.
Y hablando de espectáculos políticos cuidadosamente montados, apareció también el nuevo movimiento dentro del PT hidalguense: el nombramiento de Damián Sosa Castelán como Comisionado Político de Asuntos Electorales.
Porque detrás del cargo rimbombante y el discurso de fortalecimiento partidista, lo que realmente se mueve son piezas rumbo a las futuras batallas electorales. El PT quiere dejar de parecer comparsa y comenzar a venderse como fuerza propia. Y para eso recurrieron a uno de los apellidos que históricamente mejor entienden el arte de operar poder en Hidalgo.
Porque si algo sabe hacer el grupo universidad es mantenerse vigente sin importar quién gobierne, qué color domine o qué narrativa esté de moda. Cambian los tiempos, cambian los discursos, cambian las alianzas… pero ciertos personajes siempre encuentran cómo acomodarse cerca del tablero.
Y mientras tanto, del otro lado de la ciudad, el alcalde Jorge Reyes estrenaba reflectores como presidente de la asociación de alcaldes de Hidalgo, justo cuando Pachuca sigue demostrando que sus drenajes tienen menos capacidad de respuesta que varios funcionarios en entrevista incómoda.
Unos organizando consultas, otros acomodando fichas electorales, otros buscando posicionamiento para lo que viene. Todos haciendo política. Y la ciudadanía… esquivando charcos, tráfico y discursos reciclados.
Decía Jesús Reyes Heroles que en política la forma suele devorarse al fondo. Y en Hidalgo parece que ya ni siquiera intentan disimularlo, porque aquí el espectáculo nunca se detiene.
Aunque el estado se está inundando mientras aplauden desde el ruedo.





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