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"Se le fue viva a la Paloma"

  • Foto del escritor: Fernanda García
    Fernanda García
  • hace 6 horas
  • 2 Min. de lectura

Cuando uno alardea de algo y se cree superior a los demás, no tiene el derecho a equivocarse, porque en lugar de quedar bien, queda mal y es el hazme reír de quienes intentó humillar.


Tal fue el caso de nuestra “flamante” senadora morenista, Simey Olvera Bautista, quien en aras de quedar bien ante el pleno y como una sabionda e intelectual, solo fue la botana de sus adversarios.


Y es que subió muy valiente y segura de sí misma esta semana al pleno para decir que los morenistas pregonan con el ejemplo, y que ellos se saben sin falla la frase de Benito Juárez que ella lleva tatuada con sangre en el alma.


“El derecho al respeto ajeno es la paz”, lo dijo tan segura y creída de que lo había dicho estaba correcto, que seguía con el cuello bien parado.


Pero cuando le hicieron ver su error, pues la frase correcta era “El respeto al derecho ajeno es la paz”, no le quedó de otra más que tragarse la vergüenza y aguantar las burlas, pero no sin antes despotricar contra sus adversarios y asegurar que ellos tenían la culpa y solo usaban su desliz para atacarla políticamente.


Según ella, porque como es una mujer fuerte e independiente que su solo nombre le da realce a su carrera política, pues la oposición solo buscaba desacreditarla por su lapsus torpe.


Pero seamos honestos, si le vas a dar una lección, sea cual sea, a tus enemigos, pues dala bien, porque si te equivocas solo serás el hazme reír de los demás.


La señora Simey no sabe abrir la boca más que para decir puras tonterías, porque no es coherente con lo que dice ni con lo que hace. Ella sabe perfectamente que no ha llegado a los cargos de elección popular por su linda cara ni por su flamante nombre o apodo, sino más bien por la marca Morena y por arrastrar en su campaña el nombre de López Obrador.


La señora Simey debería escribir mejor sus discursos, o pedir que se los escriban mejor, y que consulten Google para verificar que la frase, nombre o dato relevante a resaltar en su escrito este bien redactado, para evitar el perro oso de su vida.


Pero bueno, qué podemos esperar de un morenista que se la vive creyéndose el mejor del mundo mundial, la perfección andando, el Dios de la política.


Solo nos queda esperar a que termine su periodo para cantarle las golondrinas y sonreír cuando se vayan, mientras le damos la bienvenida a sus reemplazos.


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