"Poca visión"
- Antonio Díaz

- 31 ago 2025
- 3 Min. de lectura
La Rueda de la Fortuna
Con mucha pena, esta vez, al igual que en otros espacios, vamos a abordar un tema realmente vergonzoso y que solamente demuestra cómo somos muchas personas, aunque lo lamentable es que se dé en los más altos niveles del poder, donde algunos se instalan no precisamente por su trabajo o acciones en favor de la población, sino porque sus ambiciones son más grandes y no desaprovechan la oportunidad, pero finalmente demuestran lo que realmente son, no solamente como personas, sino como seres humanos.
Lo ocurrido en el Senado en días pasados, en que se encontraron dos personajes, es más que evidente y claro: sus intereses personales están muy por encima de lo que pregonan. En uno de los casos, el del dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno, para nadie es un secreto que le sería imposible, ni en cinco vidas, tener tantos recursos económicos y propiedades. Aun así, nadie se ha atrevido a cuestionarlo ni hacer nada en su contra. No se sabe si por precaución, temor o complicidad, pero lo cierto es que la impunidad en que se mueve es digna de un reconocimiento mundial.
Por otro lado, está nada menos que el “caballeroso, bien educado, elegante y bien portado” —sí, cómo no— Gerardo Fernández Noroña, quien tampoco ha dejado pasar la oportunidad para hacerse de lo suyo, aunque en menor medida que su contrincante y también “bien portado” enemigo natural, Alejandro Moreno. En este caso aplica el dicho de que “Dios los hace y ellos se juntan”, pero aquí para demostrar lo que muchas personas tenemos escondido. Si existiera una verdadera aplicación de las leyes, no solamente serían juzgados, sino castigados de manera ejemplar. Pero, como hay muchos así y la ley es letra muerta, las cosas se van a quedar como están. Y lo peor de todo es que, si estos personajes siguen en cargos de poder, no sabemos lo que pueda pasar.
Por una parte, qué bueno que sucedan algunas cosas así, porque solamente de esa manera se confirma lo que todos sospechábamos o sabíamos: que estos personajes solamente llegan a los cargos públicos para acumular riqueza y poder. Además, envían mensajes de que, si no fuera por ellos o sus partidos, México sería otra cosa. Pero la verdad es que sin ellos el país sí sería diferente y, por lo menos en estos momentos, no sería un foco mundial de atención por su “fina y distinguida” actuación en el Senado de la República.
Tampoco crean que este tipo de personajes se desenvuelven lejos de Hidalgo. En este estado tienen a un súper personaje que, para colmo, es la mano derecha de Alejandro Moreno y se llama Carolina Viggiano —o algo así, porque muchos pronuncian su apellido como “Villano”—, y apenas le queda al igual que a su distinguida familia, que ha destacado por ser uno de los mayores cacicazgos. Y si alguien lo duda, solamente pregúntenle a doña Carolina si ha querido dejar el PRI en esa entidad, donde se dice que tiene al frente a un incondicional que muchos califican de ser muy inteligente, pero que de nada le sirve porque, aseguran, lamentablemente es manejado por la doña.
Pero no crean que los del partido en el poder escapan a estos, no errores, sino horrores de la política. Para muestra, basta comentar lo que muchos hacen para hacer crecer las filas de ese partido: han comenzado con campañas negras y con engaños para afiliar gente a Morena. Y si alguien lo duda, solamente espere un poco y hasta sus hogares les llegarán ofrecimientos de beneficios, pero con algunas pequeñas condicionantes, como el tener que afiliarse. Y si les urge saber más, solamente pregunten a unos fulanos de apellido Viggiano que habitan y han querido ser los caciques de una colonia llamada, según ellos, Colinas de Plata. Ya se enteraron y han brincado muy alto; a los más grandes casi les da un infarto, ya que se resisten a recibir otros beneficios que no sean priistas, aunque parece que no se han dado cuenta de que su partido está en terapia intensiva, muy agonizante.










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