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"Realidad o ficción, y aclaración

  • Foto del escritor: Antonio Díaz
    Antonio Díaz
  • 7 sept 2025
  • 3 Min. de lectura

La Rueda de la Fortuna


Finalmente llegaron los tiempos en que los funcionarios electos, y hasta los que llegaron a los cargos por amiguismo, compadrazgo o intereses personales, tienen que rendir cuentas por medio de los denominados y famosos informes de actividades. Para la mayoría de la población, estos documentos contrastan mucho con la realidad que se vive, no solamente en las ciudades, sino también en las comunidades y hasta en las rancherías, donde menos son conocidos dichos personajes, quienes si fueron a estos lugares fue únicamente por el voto a cambio de promesas, las cuales al final serán parte de los muchos pendientes.


Es obvio que habrá casos en los que en estos informes anuales se haya cumplido con algunos ofrecimientos. Basta con preguntar a los allegados a estas autoridades y a los grupos de personas convencidas —porque las convencen con un pago, transporte y comidas para asistir a los eventos simulados de multitudinarios— si es cierto que recibieron beneficios, y responderán que sí. Pero lo que no dirán los informantes es que la mayoría no los ha vuelto a ver siquiera para agradecerles el voto, el cual es seguro que no van a recibir nuevamente.


Hasta el momento ya se rindieron los informes de los poderes ejecutivos federal y estatal, así como de algunos de los integrantes de los poderes legislativos, pero ahora falta lo más fuerte y lo peor: tener que ver lo que dicen los presidentes municipales y los integrantes de los cabildos. Es ahí donde realmente se verá la verdadera y real distancia entre la realidad y la ficción, porque es donde finalmente se evidencian los contrastes entre lo que se dice y lo que se ha hecho. En muchos casos, la realidad supera a la ficción de lo que se informa.


Además de que son muy pocas las personas que realmente acuden por sí solas a estos encuentros de rendición de cuentas, la gran mayoría se pregunta con justa razón si hay en el estado un solo alcalde que haya hecho una obra de beneficio social de relevancia. Pues bien, que diga cuál es y dónde se encuentra para poder presumirla y, de paso, hacer sentir avergonzado al presidente municipal vecino y a los 83 restantes. Hasta el momento, no se sabe de uno solo que haya hecho o tenga la intención de hacer algo que lo haga pasar a la historia de su demarcación.


Y no es por nada ni por echarle porras a nadie, pero en el caso de los presidentes municipales de Pachuca y Mineral de la Reforma, conurbados a la capital del estado, sede del poder legislativo, solamente esperan que el gobernador en turno haga un anuncio —como la obra del puente atirantado o “atarantado”, como mejor se le conoce— para “colgarse” y de esa manera hacer creer a la población que es obra de su autoría. Aunque, en casos como el de Pachuca, solamente ordenen el tráfico y hagan su trabajo, ya que eso es lo menos que tienen que hacer.


Por otra parte, aclaramos en este espacio —a quienes han comentado y hasta reclamado sobre las razones por las que solamente se dicen cosas muy ligeras del titular del poder judicial, un tal priista aún Edmundo Ramírez o Martínez, de quien se asegura que además de oportunista, arribista y chapulín, en el fondo aún trabaja en Morena como infiltrado del PRI; así como de un sujeto que es auditor superior del estado, de quien se asegura que tiene las uñas más largas que sus intereses personales— que nuestra respuesta es simple: hay personajes que por su labor solamente destacan por lo malo que hacen. Además, consideramos que para este y otros espacios son muy poca cosa, al igual que la personalidad que cargan, porque no están en sus funciones por méritos, sino por amiguismos o compadrazgos. Pero hay quienes están dispuestos a comenzar a filtrar lo que realmente hacen, a su favor y en beneficio propio y de los suyos.


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