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"Tiempos políticos y de cambios"

  • Foto del escritor: Antonio Díaz
    Antonio Díaz
  • 28 sept 2025
  • 3 Min. de lectura

Columna: La Rueda de la Fortuna


Algo que lamentan los de la clase política y los que aún les creen es que el tiempo no se detenga y que este siga su curso de manera implacable, lo que hace que se avecinen a pasos agigantados los tiempos de buscar los mejores relevos —aunque después sean peores que aquellos a los que criticaron y critican— para lo que se avecina en cuanto a los comicios de 2027, los cuales parecen estar muy lejanos, pero que en realidad falta muy poco.


Es por eso que hay quienes, de manera aparentemente adelantada, pero realmente no lo es, ya se han atrevido a barajar las diferentes posibilidades de personajes que aspiran principalmente al más alto cargo en el estado, que es ser titular del poder ejecutivo, al que en estos momentos le quedan tres años; pero la realidad es que el último ya no cuenta por todo lo que conlleva la cercanía de una elección que, en este caso, será para Hidalgo, no solamente de gobernador, sino también de diputados locales y presidentes municipales, lo cual se podría ver como una verdadera “guerra” política.


Pero, a juzgar y como están las cosas, todo parece indicar que el partido en el poder ya lleva mucha ventaja y las de ganar, porque para cualquier lado que se vea no hay oposición. Y eso lo deben reconocer los que dirigen partidos como el PRI, que no se descarta que en esos comicios esté a un paso de la extinción; del PAN, donde ya le han abierto las puertas a personajes de rimbombantes apellidos y ex priistas que saben que su partido ya se murió, pero que nadie de los pocos que quedan les ha dicho esa verdad.


Es así como hay algunos otros, como Movimiento Ciudadano, que ya se han comenzado a hacer ilusiones, al igual que el PAN con el ex tricolor José Antonio Rojo García de Alba, quien, como en los viejos tiempos, se ha comenzado a dar a desear —eso para no perder el estilo, aunque sí elecciones en el PRI— para que en unos meses más se decida por el que mejor le convenga, más no así por el que más le convenza, ya que eso es también parte de ese estilo que un priista o ex de corazón no puede perder.


Y, obviamente, en el camino van a salir muchas y muchos personajes más que, sabedores de la situación política del país y el estado, lo único que van a buscar es tener reflectores encima, siquiera para que no se olvide nadie que existen, pero que en realidad van solamente a ver qué recuperan, qué les dejan y, más que nada, ganar recursos económicos, porque ese es su principal objetivo.


En cambio, hay partidos como el Verde Ecologista de México, donde ni se despeinan ni se preocupan, porque en todo momento han sabido jugar con el ganador —y si alguien dice lo contrario, que lo demuestre—, porque, pese a que los tratan mal, como al flamante senador Cuauhtémoc Ochoa, al que le han comenzado a poner el pie para acabar con sus aspiraciones y sueño de ser gobernador, pues parece que ha decidido seguir como si nada, aunque puede dar la sorpresa.


Donde la situación está realmente candente es en Morena, porque, a tres, casi dos años para la elección, ya muchos y muchas han comenzado a levantar la mano sin importar lo que digan en su partido. Si no, pregunten al secretario de Gobierno, Guillermo Olivares, que hace todo lo posible por hacerse notar, pero lo que no ve es que, con sus actitudes de prepotencia, soberbia y altanería, es muy difícil que su amigo de toda la vida lo apoye para el mayor de los cargos públicos en el estado, el cual debe ser honesto y reconocer que le quedaría muy grande, a menos que, con el paso de los días, alguien, bajo el riesgo de ser despedido de la forma más grosera y prepotente, le diga la verdad para que abra los ojos y se atreva a engañar a la población con un cambio de actitud. Aunque dicen algunos que han estado bajo su yugo que nadie se atrevería a tanto y que, como en este caso, el poder efímero que tiene le hizo perder el piso de la peor de las formas y, como le sucede a todo personaje que, después de no tener ni ser nada, se marea muy rápido con un cargo que, en este caso, no ha de ser nada despreciable: puede ser que por lo que se gane, pero a veces es más por lo que se agarrar.


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