El ardor te obliga a acciones desesperadas para llamar la atención.
- Fernanda García

- 10 ago 2023
- 3 Min. de lectura
Resulta que luego de que Ana Karen Parra, presidenta de la CDHEH, hiciera un mega show durante su primer informe de actividades en el Congreso local al salir corriendo sin aparente motivo y ordenar que se le impidiera el paso a la casa del pueblo a un grupo de feministas, ahora pesa sobre el personal de ambas instituciones una denuncia por lesiones y abuso de autoridad.
Y me atrevo a decir que ella dio la orden porque en el video difundido en redes sociales se observa como los empleados de la CDHEH y los guardias del Congreso sostienen la cadena de la puerta principal para evitar que la mujer prensada pudiera liberarse ingresando al recinto.
Además, los de la Comisión ordenan al personal del congreso no abrir la puerta porque no está autorizado su ingreso.
En fin, hubo tantas situaciones ahí que dudo mucho que la señora Parra vaya a meter las manos por sus empleados; más bien creo que los va a dejar morir solos y va a negar que ella dio la orden, pues obviamente el miedo no anda en burro.
Pero para “limpiar” su imagen y hacer creer que es lo máximo, publicó en redes sociales que sostuvo una reunión con activistas pro animales y que los va a ayudar en todo lo que sea necesario para erradicar el maltrato animal; de esta manera minimizó lo sucedido la semana pasada, pues tampoco a podido salir a dar la cara a los medios para explicar el motivo de su huida.
Tal vez fue porque no quería que le dañaran su manicure carísimo, o le arrancaran sus mechones rosas, o le gritaran sus verdades, o cualquier otra excusa, porque eso son, excusas, aunque va a salir con que no estaba garantizada su seguridad con las mujeres “agresivas” que se manifestaban en ese momento, pues no fuera a ser que con la lona que llevaban la fueran a lastimar, o que la mujer toda lastimada la fuera a golpear.
Más bien creo que se fue porque supo lo que sus ordenes nefastas provocaron, y todo por creerse la flor más bella del ejido, la todopoderosa, la intocable, la reina de las reinas, en fin, por querer tener sus cinco minutos de fama y la primera plana en los diarios impresos, y aunque así fue, no fue por algo bonito.
Por otra parte, el diputado Julio Valera salió a decir que se enteró de lo sucedido a la mujer agredida después del informe de la presidenta, pero lo cierto es que tal vez eso fue producto de haber concedido a Ana Karen Parra el permiso de hacer y deshacer con la seguridad para evitar que ingresaran las feministas.
Además, se atrevió a decir que se reunió con la afectada y quedaron en buenos términos, pero la verdad es que el señor Valera se lavó las manos como Barrabas y le aventó la bolita a la presidenta de la CDHEH, a pesar de tener responsabilidad compartida.
Lo peor del caso es que ambos dejarán morir solos a los trabajadores con la denuncia que pesa en su contra y los amenazarán con despedirlos o no darles liquidación o con atentar contra su familia si dicen que ellos tienen algo que ver con lo sucedido en el Congreso. Esa gente así se maneja, por eso vemos a la señora Parra tan sonriente en las fotos con los animalistas, porque ya tiene todo fríamente calculado para no salir embarrada en la denuncia directamente, porque indirectamente ya lo está.
Pero otra que también no quiso pasar desapercibida esta semana, fue la diputada federal Carolina Viggiano, quien se atrevió a tomar como bandera política los disturbios registrados en Zacualtipán por la muerte de un adulto mayor a consecuencia de un abuso de autoridad por parte de policías municipales.
Si bien la seguridad en gran parte del estado está del nabo, eso no debe tomarse como bandera por otro político y más si a un año de la elección sigue ardida por los resultados negativos que su propio partido le propinó.
La verdad es que su comentario estuvo de más, pues en lugar de decir que es culpa del gobierno por X razón, debió ella emprender acciones o ver de qué manera ayudar en ese conflicto.
Los políticos deberían ponerse a trabajar más y a escribir menos en redes sociales, porque ya todos sabemos que el país esta perdido, y no tendrían que venir a decírnoslo, pues ellos deberían buscar soluciones y no solo abonar a la aberración que sigue creciendo en su contra.
Tan es así que, según las encuestas, ninguno de los presidenciables alcanza el 50 por ciento de simpatías con miras a la elección de 2024.










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