google-site-verification: googlef58eb9216d11ce44.html google-site-verification=EbHe_aCAzrs_K4aFIhmluJWdtLIA1Jw8Igo2BhRnt4A
top of page

"El equilibrio que nomas no llega"

  • Foto del escritor: Eder Angeles Hernández
    Eder Angeles Hernández
  • hace 5 horas
  • 2 Min. de lectura

Cuando una ciudad empieza a moverse al mismo tiempo en varios frentes, no es que avance más rápido… se empieza a tensar. Y justo ahí es donde se pone interesante, bandera: cuando distintos grupos jalan con fuerza, pero no necesariamente hacia el mismo lado.


Este fin de semana la bandita artística salió a las calles, y no fue por cualquier cosa. El tema del museo estatal (ese que por años muchos conocieron como la Fundación Arturo Herrera Cabañas) tocó fibra. Porque no se trata solo de abrir un espacio al público, se trata de lo que ese lugar representaba: refugio, vitrina y oportunidad para artistas hidalguenses emergentes. Cuando eso cambia, no se siente como evolución… se siente como despojo.


Y ahí es donde lo cultural se vuelve político, aunque no lo quieran ver así desde arriba, porque cuando la comunidad artística se une, no está defendiendo paredes, está defendiendo identidad; y eso pesa más que cualquier comunicado bonito.


Ahora, cambiando de esquina (porque la ciudad no da tregua) está el tema de los ambulantes, aquí hay que ser justos, pandilla: la Plaza Constitución quedó bien: ordenada, limpia, con otra cara; hacía falta, y desde hace rato, pero tampoco hay que hacerse ilusiones: ese orden tiene costo. Y cuando hay liderazgos de por medio, ese costo no siempre se paga en silencio.


Esperemos que no se nos dejen venir con todo los de FOIDEH, porque si algo caracteriza a sus miembros honorarios… es que no se andan con medias tintas. Si hay inconformidad, se hace ruido. Y del bueno… o del complicado, y mientras todo esto pasa, el Tuzobús sigue siendo tema, su carril, su prioridad, su impacto en el tráfico… ha dividido a la bandera. Desde aquí te lo digo claro: es una medida necesaria; el problema no es el Tuzobús, es que la ciudad ya venía colapsada desde antes, meter orden donde ya hay caos nunca es sencillo… pero tampoco hacerlo es peor.


Y aquí es donde entra algo que vale la pena poner sobre la mesa, en La tercera vía, Anthony Giddens plantea que las sociedades modernas no funcionan en extremos, sino en equilibrios, ni todo control, ni todo libertad, ni todo orden impuesto, ni todo desorden tolerado. El punto está en encontrar ese justo medio donde las decisiones no rompan el tejido social.


Y justo eso es lo que parece que está faltando, porque hoy vemos cultura defendiendo espacios, comercio siendo reordenado y movilidad tratando de rescatarse… pero cada quien en su esquina. Sin ese punto de encuentro que evite que la ciudad se fracture.

La capital ya no aguanta soluciones aisladas, necesita coordinación.


Porque si no, lo que hoy son marchas, ajustes urbanos y carriles confinados… mañana pueden ser conflictos más grandes y resolver todo al mismo tiempo no es fácil, pero tampoco es opcional.


Así que, banda, vamos viendo si hay cabeza para encontrar ese equilibrio… o si seguimos moviendo piezas sin darnos cuenta de que el tablero ya está demasiado tenso.


Comentarios


© COPYRIGHT Y DERECHOS RESERVADOS DIARIO ENTRE LÍNEAS® 2020

bottom of page