"Es la misma gata, pero revolcada; la PGJH de mal en peor".
- Fernanda García

- 24 oct 2024
- 2 Min. de lectura
No conformes con seguir poniendo excusas para no transitar de procuraduría a fiscalía, la institución procuradora de justicia en el estado va de mal en peor, y más aún teniendo a un encargado de despacho que no resuelve ni un crucigrama.
Y es que aunque ahora está de moda el discurso de acabar con la corrupción, cero tolerancia y que son los más mejores del mundo mundial, la realidad es que son igual o peor a esos que tanto señalan y odian.
Y es que resulta que peritos de la Procuraduría General de Justicia de Hidalgo (PGJH) se fueron a paro este jueves porque supuestamente uno de sus compañeros fue señalado de “alterar” el resultado de un polvo blanco.
Según los trabajadores, un ministerio público le entregó al perito señalado una bolsa con polvo blanco para que la analizara, pero al entregar el resultado de que no se trataba de cocaína, sino de otra sustancia, el MP no quedó conforme con eso y optó por señalar al perito de falsear datos.
Sin embargo, sus compañeros dijeron que analizaron también el contenido de la bolsa que analizó el detenido y les arrojó el mismo resultado, o sea, que no era cocaína.
Pero tal parece que, para variar, el MP buscaba inventarle un delito a alguien, y el presentar el dictamen del perito no le permitiría lograr su objetivo, aunque quién sabe con qué finalidad, pues la gama de posibilidades es mucha.
Aunque es real el paro, no sabemos si es real la historia, pero lo que sí es seguro, es que Francisco Fernández Hasbún, encargado de despacho de la procuraduría, no hará nada, porque no sabe ni por qué está ahí, para qué está ahí o qué se hace ahí.
Es un señor que no resuelve, se saca su falta de desconocimiento de los casos, diciendo que por el sigilo de la investigación no puede dar detalles. Pero para este caso dirá que se investiga aunque no sea verdad.
Si de por sí son muy, pero muy pocos los que en verdad se dedican a hacer su chamba en materia de procuración de justicia, y todavía los quitan inventándoles delitos o haciéndoles la vida imposible para renunciar.
Siempre ganan los corruptos, los que congelan carpetas de investigación, los que protegen a los delincuentes, más aún cuando son de su familia.
En fin, este es el cuento de nunca acabar y seguiremos escuchando historias así, así como sucede con la policía, con los gobiernos, con funcionarios, jueces y demás.
El hecho de que sean contratados por sus conocimientos, dedazo o vínculo familiar, no quiere decir que la corrupción se vaya a extinguir por el simple de hecho de elegirlos por voto popular, como se pretende hacer con jueces, magistrados y ministros.
Desde hace años elegimos presidentes de la república, alcaldes, gobernadores, diputados y demás y seguimos en las mismas, con corrupción, mentiras, robos, familiares en nómina, etcétera, etcétera, etcétera.
Ejemplo claro de corrupción, lo que ahora ocurre en la Procuraduría con los peritos.










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