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Por tener la mente en 2024, se les olvida que aún estamos en 2023.

  • Foto del escritor: Fernanda García
    Fernanda García
  • 8 jun 2023
  • 3 Min. de lectura

Desde que inicio el año, los morenistas no dejan de pensar en otra cosa que no sea 2024, pues será el año en el que se decidirá si continúa su mentado proyecto de nación, que impulsa Andrés Manuel López Obrador, o regresa el PRI al poder, que lo dudo mucho.


En Hidalgo, los morenistas ya tomaron bando con sus respectivas corcholatas, pero por estar pensando en el proceso electoral de 2024, están dejando de hacer su chamba en 2023.


Lo vemos en el Congreso y con algunos presidentes municipales. En el caso de Grupo Universidad, estos trabajan a manos forzadas con un perfil bajo para levantar las aspiraciones de Adán Augusto López, pues ya ni siquiera figura en las encuestas.


Debido esto, con mayor razón los diputados aliados de Damián Sosa, quien ahora se encuentra al mando mientras su hermano Gerardo se recupera de lo que se tiene que recuperar o decide retomar las riendas, salen del recinto Legislativo luego de pasar lista para analizar la estrategia a seguir en favor del secretario de Gobernación.


Si de por sí en dos periodos (de 2018 a la fecha) no han trabajado en favor de la población, ahora con la búsqueda del sucesor de AMLO es más evidente su desinterés e incompetencia para si quiera hacer acto de presencia en el pleno y alzar la mano para decir a todo que sí.


Sin dejar de mencionar a la alcaldesa de Tepeapulco, Marisol Ortega, quien por quedar bien con el jefe AMLO y el partido, se aventó la puntada de comprar un predio a sobrecosto y donarlo a favor del Banco del Bienestar; esto, a pesar de no contar con el aval suficiente del Cabildo.


Para su mala suerte, algunos regidores se pusieron vivos y buscaron la manera de revertir esto, por lo que denunciaron penalmente a la alcaldesa por uso ilícito de atribuciones, lo que hizo temblar a Marisol y por eso decidió echarse para atrás en la donación, pero no contaba con que sabotearían la sesión de este jueves y la dejarían sin quórum para someter a votación su desestimiento de donación.


Por quedar bien con unos, ahora corre el riesgo de pisar la cárcel o irse a esconder con las hijas de Sosa a Canadá, pero todo pasa por tener la mente en 2024 y no en el presente.


Sin dejar de mencionar a la alcaldesa de Tizayuca, Susana Ángeles, a quien el municipio se les está cayendo en pedazos por los altos índices de violencia que se han registrado en los últimos meses y ella sin hacer nada más que esperara a que su administración concluya para huir.


Y vaya que tiene mucho que temer, pues a los tizayuquenses no les agradó que haya preferido irse al extranjero “por cuestiones de trabajo” que quedarse a levantar el barco que ya en ese entonces estaba hundiéndose y esta semana terminó de caer al fondo.


Los morenistas de base y los grupos al interior de este, como Universidad, ya no están viviendo el presente, sino el futuro, y se están frotando las manos para conseguir hueso en la federación, como lo hicieron sus antecesores, como Roxana Montealegre que logró colarse a la Sedatu.


Morena se siente segura de continuar en Los Pinos gracias a las negociaciones con Alito Moreno, pero se les olvida que quienes dan los votos son los ciudadanos y les podrían dar la espalda al ver los resultados que genera su descuido en sus encargos por adentrarse en apoyar a las corcholatas.


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