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¿Quién terminará sin lengua en la contienda?.

  • Foto del escritor: Fernanda García
    Fernanda García
  • 18 ene 2024
  • 3 Min. de lectura

Como era de esperarse, todos los aspirantes se están echando tierra, hay inconformidades y otros más vende hasta su alma al diablo con tal de tener una candidatura.


Pero lo peor es que cada vez que emiten un comentario sobre sus opositores, les sangra la boca a más no poder y por ello ya se están quedando sin lengua.


Empecemos por la exjefa de gobierno de la CDMX, Claudia Sheinbaum, quien en su reciente visita a Hidalgo hizo oídos sordos a las abucheos a Grupo Universidad, Cuauhtémoc Ochoa, Marco Antonio Rico (líder de Morena en la entidad) y Simey Olvera.


Aseguró que a los priistas desertores nadie los quiere y que ella y su movimiento no los aceptarían, pues son unos corruptos y oportunistas, pero tal parece que nadie le dijo que tenía a su lado un chapulín y que en Hidalgo se le abrieron las puertas a los expriistas, pero a través de su aliado Verde Ecologista.


Tampoco le dijeron que había descontento por la asignación de precandidaturas, pues es obvio que fueron al dedazo, tan es así que ni siquiera se han tomado la molestia de publicar su disque encuesta y los resultados. Aunque se justifican diciendo que es la Comisión Nacional de elecciones la que debe publicarlo, pero ni la comisión, ni la dirigencia nacional, ni los propios precandidatos hacen pública dicha encuesta.


Es más, ni siquiera los seleccionados tienen los resultados en la mano, pero es lógico, porque fue comprada, pero ni para disimular su compra la supieron hacer y ahora deben enfrentar el descontento de la militancia, que espero les dé un voto de castigo, porque al votar por ellos es aceptar las triquiñuelas de Morena y seguir refundiendo en lo más hondo del universo a la militancia, a la base, esos que confiaron a ciegas en López Obrador para impulsar el partido y llegar hasta donde ahora están.


Pero Claudia le echó tanta tierra a los de la oposición a sabiendas de que Morena es un Frankenstein formado, en un principio, por experredistas que dejaron las filas del sol azteca por seguir a su mesías, quien los guiaría a la tierra prometida, pero en 2018 salieron varios oportunistas y Morena se llenó de priistas, panistas, emecistas, verdes ecologistas y más, quienes desplazaron a las bases.


Pero bueno, qué podemos esperar de una mujer que ni campaña por sí misma sabe hacer, que solo sabe repetir como loro lo que hizo AMLO en su gestión, los “ataques” hacia e tabasqueño y lo pequeño y frágil que es.


Por otra parte, Carolina Viggiano y Francisco Olvera ya ni la burla perdonan. La primera sigue dolida por la deserción de varios personajes y el otro se aventó a una candidatura a pesar de que tiene mucha cola que le pisen.


Viggiano dice que los que se fueron son unos ladrones y que ahora el PRI será objeto de amenazas, guerra sucia, denostaciones y demás, pero se le olvida que ellos inventaron todas las técnicas para dejar mal parados a sus contrincantes, las cuales fueron bien aprendidas por los expriistas que ahora están en Morena, porque habrán salido del PRI, pero el PRI no ha salido de ellos.


La contienda va a ser PRI tricolor contra PRI guinda.

En cuanto a Olvera, este pidió que lo dejen hacer una campaña limpia, sin dimes y diretes, pero hasta cree que le van a hacer caso. Más bien lo están tomando de a loco, porque volvemos a los mismo, los expriistas aprendieron bien y van a usar todo lo que les sirva para ensuciar lo más posible la imagen de su contrincante.


Además, Olvera también se pone de a pechito, porque ya todos saben cómo hizo su fortuna a “pellizcos” del erario.


El PRI, aunque diga que sus candidatos son grandes liderazgos y por eso le apuestan a sus postulaciones, lo cierto es que no cuentan con perfiles fuertes y no tienen de otra más que reciclar.


Dudo mucho que ganen algo, pero entre el PRI tricolor y el PRI guinda, creo que la gente optará por votar por López Obrador, perdón, por los candidatos del PRI guinda, quienes son personas que en verdad ven por el bienestar y progreso del pueblo sabio y bueno (sarcasmo) y no por sus intereses personales, tal es el caso de Simey Olvera y Cuauhtémoc Ochoa (sarcasmo al cuadrado).


Aún tenemos varios meses para ver cuánto más les sangra la boca a los políticos y quiénes se quedan sin lengua.


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