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Se rehúsan a hablar de la muerte del PRI.

  • Foto del escritor: Fernanda García
    Fernanda García
  • 29 jun 2023
  • 2 Min. de lectura

Aunque traten de convencer a los demás que el PRI no ha muerto en Hidalgo, la nueva dirigencia estatal, encabezada por Marco Antonio Mendoza Bustamante, no se lo cree, no está convencida que puedan ir fortalecidos para 2024.


Más bien parece que Hidalgo les dejó de interesar, que les da lo mismo si ganan o pierden presidencias municipales, diputaciones y demás. Están minimizando la desbandada masiva de priista que se ha dado, al menos, en el último mes.


Aunque ellos digan que no le restan importancia a la situación y que van a ir fuertes a 2024, la verdad es que no es así, pues solo se la pasan preguntando quién está con ellos y no tratando de impedir que más se vayan o por lo menos convencer que ya no habrá mano que meza la cuna. Pero si ellos no se la creen, muy difícilmente lograrán que los demás lo hagan.


Porque no solo están renunciando figuras públicas que actualmente están en funciones, sino también los que ahora tienen un bajo perfil y los que simpatizan con los que se van.


Eso de decir que los que se fueron ya se habían ido y que son los más corruptos que había en el PRI y que van a ir contra ellos porque les ardió su salida, solo refleja que siguen a la orden de Alito Moreno, que son títeres de Alito, pues ni como dirigente ha tenido los pantalones para hablar de lo que sucede en Hidalgo.


Porque sabe que todo esto es por haberse vendido a Morena, al presidente Andrés Manuel López Obrador. En realidad Fayad no entregó la gubernatura, fue Alito a cambio de impunidad, de no pisar la cárcel por sus transas.


Pero ante todo esto, Marco Antonio Mendoza Bustamante busca desviar la atención del tema, por eso empezó un chisme de lavadero, diciendo que Julio Valera robo, que si los alcaldes son corruptos, que si no había acercamiento con la militancia, que si todo estaba mal desde siempre, que ahora sí las cosas van a cambiar, que estarán cercanos a la militancia, que aquí y haya.


Pero la verdad es que todo es mentira, pues desde la integración del nuevo comité directivo estatal hasta los señalamientos de la anterior, todo ha sido planeado por la dirigencia nacional.


Y como no pensarlo si los que se quedan son los aliados a Carolina Viggiano y Alito Moreno, los que se quedan son los corruptos que fueron compañeros de los corruptos que se van.


Los partidos políticos, sin excepción alguna, son escuelas de perversión, en donde se les enseña a querer más y más y más poder, a pasar por encima de los demás, a robar sin que se den cuenta o sin que el alto mando salga perjudicado, a buscar salidas alterna, como Alito al venderse a Morena, pero sobretodo, a siempre tener un débil a lado para poder echarle la culpa y salir bien librado.


Será muy difícil que el PRI se levanté mientras siga Alito en el cargo, y será más difícil que la próxima dirigencia nacional recupere a los priistas que se fueron, pues tendrá que hacer varios consensos y negociaciones para recuperarlos.


Bueno, esto siempre y cuando no siga la misma línea de Alito, porque de ser así, seguirá hundiendo al partido estado por estado hasta acabar con él para siempre.


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