"Solos contra el mundo"
- Eder Angeles Hernández

- hace 3 días
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Hay decisiones valientes, decisiones arriesgadas y luego están esas ocurrencias políticas que hacen que la bandita se pregunte si detrás hubo una estrategia brillante o simplemente una sobremesa demasiado larga, porque mientras a nivel nacional el Partido del Trabajo repite con entusiasmo aquello de que “PT también es 4T”, acá en Hidalgo decidieron sacar su propio acordeón y tocar una melodía distinta; una que suena a independencia, a desafío y, para algunos, a una apuesta que podría terminar en hazaña o en tragedia electoral.
La noticia ya la conocemos: el PT hidalguense anunció que buscará competir en solitario rumbo al proceso electoral de 2027, nada de alianzas, nada de acompañamientos, nada de compartir escenario con los guindas, se la quieren rifar solitos. Una postura que, por decir lo menos, contrasta con el discurso nacional del partido y que inevitablemente tiene nombre y apellido detrás de ella.
Porque si algo ha demostrado Damián Sosa a lo largo de los años es que la palabra “alineación” no forma precisamente parte de su vocabulario político, y es aquí donde comienza la verdadera discusión, porque una cosa es construir una fuerza política propia y otra muy distinta es confundir los deseos con la realidad. El PT en Hidalgo tiene presencia, sí; tiene estructura en algunas regiones, también; pero pensar que puede competir en igualdad de condiciones contra la maquinaria electoral que representa Morena parece, cuando menos, una apuesta digna de quienes todavía creen que los baches de Pachuca desaparecerán por voluntad divina.
La duda no es si pueden intentarlo, la duda es si les alcanza, Octavio Paz escribió en El laberinto de la soledad que los mexicanos solemos debatirnos entre el aislamiento y la búsqueda de pertenencia. Curiosamente, la reflexión parece ajustarse bastante bien a lo que hoy ocurre dentro del petismo hidalguense; porque mientras a nivel nacional se busca caminar en bloque, acá se apuesta por la ruta solitaria, por la distancia y por la idea de que el camino propio puede conducir a mejores resultados.
Habrá quien lo llame autonomía, habrá quien lo llame orgullo, y habrá quien simplemente lo vea como un cálculo político de alto riesgo, porque no es ningún secreto que la relación entre el llamado Grupo Universidad y los gobiernos en turno históricamente ha transitado mejor por el carril de la confrontación que por el de la colaboración. Los sexenios cambian, los colores cambian, los discursos cambian; pero ciertas costumbres parecen mantenerse intactas.
Por eso resulta difícil pensar que esta postura responda únicamente a una estrategia electoral, más bien parece un mensaje político de largo alcance, uno que busca dejar claro que el PT hidalguense pretende jugar su propio partido aunque el resto del equipo esté disputando otro campeonato, y hablando de campeonatos...
El Mundial sigue haciendo de las suyas, la fiebre futbolera continúa creciendo, las calles se llenan de camisetas, las oficinas bajan misteriosamente su productividad durante los partidos y los políticos, cómo no, también encontraron una oportunidad para colgarse de la euforia colectiva.
Rifas de balones, quinielas, pantallas, dinámicas en redes sociales, fotografías con camisetas nacionales y mensajes cargados de patriotismo repentino. Algunos parecieran más preocupados por meter gol en Facebook que por resolver los problemas que tienen enfrente, nada nuevo bajo el sol, cuando hay reflectores, siempre aparece alguien queriendo salir en la foto, y antes de despedirnos, vale la pena reconocer a quienes sí juegan el partido más importante de todos, el que no dura noventa minutos ni se define en una tanda de penales.
A todos los padres que todos los días salen a trabajar, a resolver, a construir y a sacar adelante a sus familias, muchas felicidades en su día, porque mientras unos buscan posiciones políticas y otros posiciones electorales, ellos siguen ocupando la posición más complicada y también la más importante.
Al final, el tiempo pondrá a cada quien en su lugar, veremos si la apuesta petista resulta una jugada maestra o una escapada rumbo al fuera de lugar. Lo único cierto es que en política, como en el fútbol, los discursos emocionan, las promesas entusiasman, pero el marcador siempre termina exhibiendo la realidad, y si de milagros hablamos, la perrada sabe perfectamente que hay algunos más probables que otros.





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