"EL MAL QUE NOS FUE OCULTADO".
- diarioentrelineas

- 13 dic 2022
- 2 Min. de lectura
Resultado de un ejercicio de honestidad, ahora los ciudadanos del Estado de Hidalgo conocemos la complejidad del fenómeno de huachicoleo y los municipios en donde presenta preponderancia, así como las nefastas consecuencias que deja entre la población en donde se presenta.
Lo que fue en su momento una sospecha generalizada, con la llegada de las nuevas autoridades se confirma; existe toda una red que permite la sustracción ilegal de combustibles desde hace tiempo y que muy lamentablemente, cuenta con la complicidad de quienes, en teoría, deberían trabajar todos los días por combatirla.
De sí ya se ve complejo. Ahora sume que dentro de las investigaciones al esquema de corrupción “oficializado” de la “Estafa Siniestra” se apunta a una participación de por lo menos los alcaldes de poco más de diez Ayuntamientos, nos ofrece un panorama complicado, por decir lo menos, para llegar a una solución favorable para la población.
Imagine: hasta dónde pueden llegar los hilos de la escandalosa corrupción, si los propios presidentes otorgaron las facilidades para operar el huachicoleo y otros temas turbios, siempre bajo el cobijo de quienes representaron los intereses del Gobierno del Estado, así nada más, con su complicidad.
Todo ello acompañado por el insistente discurso que negaba la actividad delincuencial organizada en territorio estatal y por consecuencia lógica, la inmovilidad de las autoridades que permitió casi inadvertidamente que Hidalgo hoy se encuentre entre los primeros lugares de las entidades con sustracción ilegal de combustibles, que al final, es robo a la nación.
La atención y la intención del gobernador Julio Menchaca Salazar para resolver el problema son evidentes. Lo atestiguan los miles de hidalguenses que a diario viven y tratan de trabajar en esas zonas en donde hasta ahora se trata de poner orden. De ofrecer mejores condiciones de vida.
Claro está que se deben romper inercias enormes, intereses generados por lustros de opacidad, de mentiras que solo acrecentaron la desconfianza popular ente la carencia de resultados, ante lo evidente del abuso, ante la bonanza de sólo algunos.
Y es por eso por lo que el pueblo, en pleno uso de su derecho, optó por un cambio de estrategia, por nuevas propuestas, por la gente que, desde siempre, mostró con quienes se comprometía. Con quienes comprenden a cabalidad el significado del compromiso social.
Todo lo anterior da clara idea del tamaño del reto que se tiene enfrente, pues la atención a estos problemas es apenas el inicio de una labor titánica que se antojaría imposible si no se contara con un muy amplio apoyo popular, un bono electoral que con claridad expone lo que quiere el pueblo de Hidalgo.
Es el binomio de coordinación directa entre autoridades-ciudadanía la que ha permitido llegar a este punto y será esa renovada relación la que permita seguir avanzado, no detener el paso ante el más grande acontecimiento político de los últimos años en la entidad; la llegada de un régimen con la idea de poner al servicio del pueblo todos los recursos que tenga a la mano, como siempre debió ser.










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